Kangamba: raíces cubanas en suelo angolano

20081105033427-kangamba-4.jpg

No es mi intención dar continuidad con estas líneas a las zagas de comentarios ya publicadas sobre Kangamba, la más reciente co-producción entre el MINFAR y el ICAIC; simplemente deseo exponer algunos puntos de vista muy personales.

La cinta ha suscitado diversas opiniones entre los espectadores. Sin embargo, me disgusta que casi todas coincidan al resaltar sus deficiencias sin señalar sus evidentes méritos, los cuales no voy a referir para tranquilidad del lector, pues ya se ha comentado bastante al respecto.

La mayoría de los criterios que he escuchado provienen de coetáneos míos, en su mayoría ajenos a la magnitud real de los hechos ocurridos no solamente en el poblado de Cangamba, sino en toda Angola. De ahí provienen observaciones como la de Amaury, que ojalá fueran tan profundas como ciertas raíces que entorpecen su capacidad para realizar análisis objetivos.


“¿Y CUÁNDO VIENE PAPÁ?”

Recuerdo aquella madrugada de 1987 cuando “el viejo” vino de vacaciones en breve paréntesis a su misión como periodista militar en ese país africano. Aún puedo evocar los faros redondos del jeep iluminando la entrada de la casa en el campo y nuestros paseos de entonces con bastante nitidez, considerando que fueron archivados por un niño de apenas 2 años.

Cartas y fotografías que demoraban un mes en el trayecto, noticias, preocupación constante de quienes me rodeaban por la situación en Angola… quizá ese vínculo invisible con África, alimentado además por vivencias de amigos, conocidos y veteranos, me enseñaron con el tiempo a sentir de forma muy cercana aquellos sucesos.

Tampoco olvidaré jamás el retorno definitivo, el prolongado abrazo sobre la cuna entre el frío de la madrugada y el camuflaje y una frase que en aquel momento me supo a melodía: “Ya papá está aquí”.


UNA DE CAL…

En primer lugar, deseo dejar claro que únicamente expondré mis impresiones como espectador, pues no domino los elementos necesarios para realizar una evaluación rigurosa de la película.

Casi desde el comienzo se advierte una perceptible palidez en los diálogos que deja un sabor desabrido, una ligera sensación de parquedad que atenta contra la fluidez del intercambio humano.

Angola ha dejado huellas imborrables en las vidas de miles de familias cubanas. El tema posee suficiente “materia prima” para enriquecer el argumento desde los puntos de vista humano y político; quizás por eso esperaba encontrarme con un guión más cargado emocional y dramáticamente, a pesar de que puede poner la piel de gallina en más de una ocasión.


… OTRA DE ARENA

El espectador siempre exige un producto con calidad. Ahora bien, el problema de apreciación que adivino en la mayoría de esos comentarios sobre Kangamba está también condicionado por patrones cinematográficos “Made in Hollywood” que nos han mal acostumbrado a producciones bélicas saturadas de explosiones, tramoya, excesos dramáticos y pirotecnia.

Para nadie es un secreto que nuestra industria cinematográfica no ha escapado ilesa a todos estos años de cerco económico. Resulta evidente entonces que la cantidad de recursos y esfuerzos dedicados a la realización del largometraje –entiéndase efectos especiales, montaje, escenografía y ambientación, aseguramientos generales- representaron un reto importante para todas las partes implicadas, y uno que considero superado con éxito.

Pese a todo, creo que el largometraje logra recrear el entorno, la atmósfera del lugar y la tensión vivida en aquellos momentos. También acierta al reflejar la capacidad combativa de nuestras tropas, el carácter jovial del cubano, sus emociones y conflictos personales.

Además, como dijera Pedro Prada, columnista de Juventud Rebelde, Kangamba es el recordatorio de que nunca un patriota cubano ha sido abandonado a su suerte, es una lección de cómo hay que erguirse ante los nuevos retos. Por todo ello, al poner en una balanza sus defectos y virtudes, opino que pesan mucho más las segundas.

Cada porción de tierra que haya sido abonada por sangre cubana en defensa de nuestros ideales atesora un trozo de Cuba, un vínculo eterno con esta isla grande; por ello todo tributo es, cuando menos, merecido.

05/11/2008 03:34. Autor: Félix D. Batista Diñeiro. #. Tema: Ventriculares.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.