A Eleonora Bruzual

Ciudad de La Habana, Octubre 6, 2007.
Muy poco estimada Eleonora Bruzual:Hace 48 años, una caravana de combatientes barbudos irrumpió en La Habana, desatando a su paso la alegría que el pueblo cubano, subyugado primero por los colonizadores ibéricos y maniatado luego por el Tío Sam, tuvo que reprimir durante más de cuatro siglos.
Al frente de aquellos barbudos se encontraba un joven abogado llamado Fidel Castro Ruz, hombre que logró impulsar en esta pequeña isla del Caribe una colosal revolución proletaria, que inundó de esperanza a toda América y el mundo. Y sin embargo, Ud. se cree con el derecho de vilipendiar con irrespeto, vulgaridad y cinismo desmedidos, la obra que este país construye desde hace ya medio siglo.
Le hablo del mismo Fidel Castro que ha creado un oasis de luz en medio del Caribe, entre tanta oscuridad, y cuya figura y ejemplo son tan admirados y respetados universalmente. Y sin embargo, ¿quién la conoce a Ud, doña Lora? Sin mencionar, claro, a esa caterva de reptiles que en Venezuela intentan frenar el proceso revolucionario. ¿Nunca se le ha ocurrido pensar en el motivo? ¿Nunca se le ha ocurrido pensar que puede Ud. estar equivocada? ¿Nunca se le ha ocurrido… pensar? Debería intentarlo. Es un sano ejercicio, créame.
Si me permite un consejo, le recomiendo que se documente primero la próxima vez que decida cacarear al aire sus calumnias. Eso, si no gusta Ud. de saturar los medios con ridiculeces, y representar tan lamentable papel. Hay que tener coraje para publicar sus trabajos. ¿O es que son esos los principios del periodismo burgués que memorizó Ud. en Barcelona y Madrid? ¿Se fundamentan acaso sus métodos de trabajo en la especulación cínica y superficial?
¿Sabe qué? Antes de 1959, también teníamos en Cuba una “pujante clase media”, tal y como Ud. se refiere a la venezolana. Esos parásitos de la “élite” a la cual Ud. se vanagloria de pertenecer, vivían del sudor obrero, de personas que apenas podían disponer de un humildísimo lugar donde vivir. Pero resulta que la aguda estrechez de su deformada mentalidad no deja espacio para interpretar conceptos -o cualquier otra cosa- tales como igualdad de derechos y oportunidades. Para Ud., ello equivale a “degradar al venezolano, convirtiéndolo en mendigo”.
Para serle honesto, estoy convencido de que Ud. es incapaz de asimilar conceptos como dignidad, altruismo, solidaridad o justicia social; estoy convencido de que Ud. es incapaz de entender los motivos por los cuales un tal Pastor Batista –a la sazón mi progenitor-, corresponsal del periódico Granma, destaca la ayuda cubana en la gran obra de Venezuela; estoy convencido de que Ud. es, básicamente, incapaz.
Ahora yo pregunto, y quiero que alguien me responda: con tantos miles de analfabetos, de personas carentes de atención médica y de los más elementales derechos y/o posibilidades de solucionar sus necesidades básicas, ¿cómo cree Ud. que un país con poco más de 20 millones de personas podría salir adelante, de no existir un proceso revolucionario como el de Hugo Chávez? Podría solamente continuar enriqueciéndose esa élite parasitaria a la cual Ud., mi señora genuflexa, tributa de manera tan denigrante.
“El líder de la Revolución Bolivariana reiteró ayer la apreciable contribución de los médicos cubanos, quienes han hecho posible que mediante la Misión Barrio Adentro hayan sido atendidos más de 64 millones de casos, de manera totalmente gratuita, en poco más de un año”. Analicemos la frase. El primer elemento, la Misión Barrio Adentro: un programa que garantiza la visita directa de galenos a hogares de personas con recursos económicos limitados. O sea, que nos quede bien claro que cuando dice Barrio Adentro, quiere decir “atención médica para todos”. Pero continuemos: “de manera totalmente gratuita”. Es decir, que esas personas no tendrán que pagar un centavo por ser atendidas. En resumen, la Misión Barrio Adentro salva las vidas de personas que, de otro modo, morirían por falta de atención.
Hablando de más de 64 millones… Criticaba Ud. esta afirmación, y la tildaba de embuste al considerar el número de habitantes de su país. Hagamos un breve análisis. No pocas personas requieren intervenciones quirúrgicas en ambos ojos. Otras se atienden por más de un padecimiento, en cuyo caso necesitan una operación por enfermedad en cada ojo. Pero además, muchos pacientes necesitan un seguimiento, o precisan visitar más de una vez el quirófano. Analice primero lo que va a decir, Eleonora, o seguirá protagonizando meteduras de pata tan ridículas y elementales como esta.
En fin, ¿qué podemos agregar, que no se haya dicho ya, sobre una víbora que provoca náuseas incluso a sus propios congéneres? Permítame recordarle cierto pasaje ocurrido cuando Teodoro Petkoff respondía a su reclamo ante la no publicación de cierto desarticulado artículo titulado “Chávez o lo que nada nos cuesta”.
(…) en este periódico, donde no hay ni UN chavista, tus artículos no caen bien.”(...) De hecho, yo no hice sino aprobar la supresión de tu artículo de hoy, que ya había sido decidida por quienes estaban de guardia, tanta fue la molestia que les causó."
Creo que sobran los comentarios. La bilis que emana sibilante de sus poros, doña Lora, se derrama sobre su escritorio y contamina todo cuanto hace, como si fuera Ud. un abominable Midas de lo putrefacto.
Antes de terminar, permítame una última acotación: NO HA NACIDO, NI NACERÁ, la persona a la cual le asistan los principios mínimos indispensables para vomitar sus hígados de forma tan repulsiva sobre la imagen y la dignidad de un país como Cuba. Con un ápice de vergüenza, no presumiría Ud. de tener esas “buenas maneras y cortesía”, que no sé por qué cree poseer. No es más que una lora, una suerte de cacatúa que no sabe sino repetir groseros y gastados adjetivos. Me habría gustado que Ud. nos viera, a mi viejo y a mí, desternillándonos de risa mientras leíamos sus “papagayadas” en el portal Gentiuno. Es ese el único efecto que provocan en los cubanos los guacamayos de su especie."Si viviésemos en el Medioevo, Ud., doña Lora, apoyaría con todas sus ganas, argucias y mentiras a ese decrépito orden. Para ese entonces, habría apoyado el envío a la hoguera de Copérnico por enseñar en los claustros universitarios que el Planeta Tierra es elíptico y se traslada alrededor del Sol"
Desatentamente,
Félix Daniel Batista Diñeiro.
Estudiante universitario cubano.
Referencias:
1 http://www.gentiuno.com/articulo.asp?articulo=1459

